Emisora Jogoniando

Que pasa en un paraíso

El verde de la naturaleza, tiene más verdes de lo que a simple vista cualquiera puede observar. Se puede pasar de un verde vi-che del prado recién podado, a un azul oscuro, de las montañas vistas a lo lejos; Efectos visuales de la distancia, la contaminación y los defectos de nuestra lenta visión. 
Las carreteras destapadas, que están tapadas con piedra (balastro), tiene miles de formas que son talladas por el viento, el sol, el agua, las pisadas de los animales o personas que por ella transitan, sin dejar atrás a los que la transforman y a veces dañan con su peso, los vehículos a motor que además contaminan el medio ambiente con sus gases peligrosos; Claro, me tuve que caer de mi querida bicicleta y quedar de narices en una cuneta para darme cuenta de estas formas que a diario camino.
El sol nos puede dar de lleno en la cabeza o cualquier lado del cuerpo pero, mientras creamos que estamos trabajando, luchando por la vida, no pasa nada, aguantamos, asi realmente nos estemos matando; Pero , en cambio si estamos sentados sin hacer nada aparentemente que signifique algo productivo a la vida, el sol es una mierda y que estorbo que hace.


La gente en la ciudad si llueve dice mierda, que lloved-era tan malparida, la gente en el campo dice, por dios casi no llueve, la cosecha se nos iba a secar. La gente en la ciudad dice que sol tan bravo, “es sol como para negros”, la gente en el campo dice, “ ya hacia falta, el solecito para que la cosecha se ponga a punto”. Siempre hay miradas diferentes sobre un mismo punto, y a nadie le podemos negar que tiene parte de razón, pero lo que deben es aprender a reconocer que el otro igual tiene la razón, aunque limitadamente.

Cuando el frío de la contaminada capital me agobiaba demasiado, recordaba el delicioso placer que aveces me he dado en lugares como Piendamó, o como le digo yo, Piendacity mi pueblo, al volver a caminar, montar en bicicleta, ver sus montañas, aveces llena s de nubes y lluvia, a veces llenas de sol en el día y en la noche el cielo estrellado, me doy cuenta que los recuerdos y lo bonito que he hablado de este pueblo y de muchos otros que he visitado, me he quedado corto, pues, a veces es demasiado difícil describir placeres que se han vivido y que ahora solo son recuerdos,como cuando tratamos de recordar una vieja película y encarrilarla en algún hecho presente.
Hoy al estar en este paraíso, si puedo recordar algunos momentos en que la gente se queja de los climas, pero de ahí no salen; Pasaran días, meses, años de lamentos sobre lo que es y no puede ser, lo que fue y ya no volverá pero, no hacen nada para remediar ello, no hacen nada por salir y darse cuenta que es mejor vivir lo que otros sueñan y no maldecir por lo que no podemos, por que la moral y mala educación que hemos recibido nos ha limitado, encasillado y no nos deja respira más allá de lo que creemos es el mundo.
Hablaba con una amistad vía celuloide, y me preguntaba ¿Que tienen esos lugares que visitas, que siempre hablas bien de ellos, que tienen para creerlos un paraíso? Lo he pensado y puedo hacer un resumen de lo que ha pasado últimamente a mi alrededor:
En casa las cosas a veces andan como al revés, a pesar de que nos creemos casi perfectos. El perro fiel, estaba mas loco que los amos de la casa, ladrando aparentemente hacia la nada, casi todos los días a cualquier hora del día o de la noche; en medio de su locura un día mi papá, llegaba a casa por un lado oscura de esta, y el bendito perro loco se ha abalanzado sobre el y lo ha mordido, cual fiera defiende su territorio de extraños. Con esta hazaña canina, y ante otras amenazas de morder a los vecinos o niños de la escuela que arriman a la casa a comprar o pedir fiado un helado de cien($100) pesos, que ya no se consiguen a ese precio si no aquí, se gano el destierro de la casa y fue donada a una casa donde viven familiares de un vecino (el negro), quienes hace rato, según dice mi hermana, estaban pidiendo que este magnifico ejemplar se lo vendieran, regalaran o canjearan por una gallina… a los tres días de haber desconocido al dueño de la casa, y al único con quien no debió meterse, el perro viajaba en un costal , empaque de harinas de bienestar familiar, para que no recordara el camino de nuevo a casa y se quedara en su nuevo hogar que hace rato le estaba esperando. Mientras eso le pasaba al perro, mi padre tuvo que ir hasta el hospital local, en busca de vacunas, y curaciones preventivas, que ya van cinco dosis.
Quince días después, el Negro Avila, quien se llevo al canino Mateo, dijo que ese perro se escapo de su nueva casa y no se volvió a saber de el. Debe andar en medio de su locura canina, tratando de ubicarse y llegar a su antigua y querida vivienda, si no fue recogido en mitad del camino y llevado a un lejano municipio y ya a estas alturas debe estar feliz con nuevos amos, que seguramente, algún día igual tratara de morder.
Dejando un poco al perro atrás o mejor seguir con su recuerdo, debo contar un caso que, aparentemente es diferente a la locura del perro. Se trata de Sara, mi sobrina menor, de cuatro años de edad, quien era muy amiga del perro, y antes de que se lo llevaran, igual que ahora, estaba haciendo locuras de perro. En las tardes calurosas, en los momentos donde la gente prefiere quedarse sentada bajo una sombra, ver tv, o dormir un rato, a ella le daba por salir corriendo y decía que ella era mateo, como se llamaba el perro desterrado, y el corría a tras de ella, como siguiendo a la reina de la manada, se daban una vuelta por la huerta cercana y regresaban, jugueteando, como si entendieran un mismo idioma, que ninguno mas en casa comprende. Hoy día , cuando Mateo, el perro no esta, ella sigue haciendo lo mismo,incluso en algunos momentos a la hora de las comidas, ella pide que le den los huesos, por que ella es el perro y se los va a comer o llevara enterrarlos en el patio, a veces se los damos, pero al momento se le olvida y jamas los entierra, ya sería el extremo, de su papel de ser el perro fiel de la casa.
El gallo “mimao” se llama pepe, y se cree gato, perro o cualquier mascota pero no se acepta como pollo, además los pollos pequeños le pegan y no le deja comer junto a ellos. Tampoco sabe cantar y su despertador es darle picotazos a la puerta de la habitación de mi hermana. Acude a los llamados que se le hacen, pronunciando su nombre, como si fuese un perro, y rara vez sale del patio de la casa a buscar bichos por medio del cafetal como lo haría cualquier gallina de su especie.
Sara, la sobrina,Alcibiades y Mateo el perro loco
Los gatos, no toman leche, no por que no se les de si no que no es de su agrado. Prefieren cazar, pero no cualquier casería, pájaros determinados, como colibrí, o azulejos, mas no les agrada, las palomas, o tórtolas. Esto si que es un paraíso.
Mas cosas que en la gran ciudad no se logran apreciar; pararse y ver como a unos 20 metros cae lluvia intensa y donde está uno ni una gota. Otro fenómeno natural de admirar y asombrar es que un día cualquiera a las 4 y 30 de la tarde, en pleno sol quemador, se aproxima una nube negra, cargada de agua y cae,sobre un espacio de unos 400 metros cuadrados, y mientras estamos bajo la lluvia se puede apreciar como a un lado esta haciendo sol, verano al rededor y lluvia en el centro, incluidos relámpagos de la nada. Pasado 45 minutos, es decir a eso de las 5:15 pm, se va la nube negra y queda el clima normal, sol, ocultándose, algo de calor, el piso mojado en ese pequeño sector y los pájaros revoloteando como si no hubiese pasado nada extraño. Si esto no es un paraíso, entonces que es….