Emisora Jogoniando

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Recorrido por la carrera septima

Jogoniando un espacio cultural de música andina latinoamericana, y tradición oral, en un recorrido por la carrera séptima en el centro de Bogotá… en la caminata por la solidaridad encontró estas expresiones, porque todos somos cultura.

¿Quién tuvo la fortuna de conocer las máquinas de costura de la abuelita?
Unas reliquias!

O la  Lampara de Gasolina,,,,que problema conseguir la Caperuza!


Las figuras de la guerra en la Antigüedad!!!!




La muñeca con cara de mala , que tantas veces le cortamos la mitad de la cara  con el azadón cuando se desyerbaba la huerta !



Las Armas  de la Historia que no son malas,,lo malo es el uso que le dan los des adaptados!





El Títere nunca pasara de moda porque, aun los hay de carne y hueso!



Mascaras y no son precisamente del 31 de Octubre,,sino escudos de la guerra!

Nuestras esculturas. Los pueblos existentes en nuestra memoria!





 La torre de Babel , digo la Torre Colpatría, simboliza el modernismo de una gran ciudad, pero también marca la diferencia del  mundo que vamos construyendo y la gente que vamos sepultando bajo muros de ilusión y la pobreza de quienes nunca podrán salir del caos  en que viven.


Expresión de baile contemporáneo!!!!!! fue Rico haber Bailado un pequeño momento y compartido el sentimiento a través de la música.


Los que aun Creen que las corridas de Toros es un Arte… que PENSAMIENTO TAN EQUIVOCADO, pues el dolor de los hermanos no puede significar l alegría y el sustento económico de unos pocos… por este motivo y otros mas, jamas  habrá paz completa…


Regala una rosa a una mujer y obtén una sonrisa y algo más…





TEATRO Jorge Eliecer Gaitan Escenario de Grandes Conciertos y parte de la historia Bogotana y de Colombia.



Y quien dijo que para Bailar hay que ser jóvenes?

Ya encontramos donde queda Una de las Peñas Andinas de Bogotá Para ir a Bailar y ver los grupos Andinos en Vivo!



Rematando nuestro Recorrido en la Plaza del Maíz, perdón de Bolívar !



Me preguntaba que hacia esta llamita Aquí en la Plena Plaza, seguro también esta cansada de las injusticias y quiso manifestarse!


El famoso parque de la Mariposa, aunque parece un capullo aplastado, bueno esa es la cultura de un pueblo…

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El mercado de la vida…

Plaza de mercado, todos con su sabor

En el mundo en que nos toco vivir, compartiremos siempre la alegría de poder regalar una sonrisa, un saludo de mano, un buenos días, un abrazo, un discúlpame, o algo más grande,  un perdón. A nuestros campesinos que cada día se levantan con la ilusión de ver cómo están sus cultivos , y de ver cual será el producto de mejor calidad que sacaran al

mercado


¡Nuestro reconocimiento especial!,  una jornada que  empieza desde las 3 de la mañana y algunas veces a lomo de caballo , en chiva o en cualquier medio  de transporte se dirigen al pueblo a llevar con amor sus cosechas, con dos objetivos; suplir las necesidades de la población urbana, y adquirir un ingreso económico que les pueda servir como complemento, para llevar a casa productos que hoy en día se convirtieron  en algo indispensable, y que por ser industrializados no se pueden hacer en el campo.

Y aunque la realidad en la plaza de mercado  es vender , en algunos casos,  es triste darnos cuenta que los productos del campo son rebajados al mínimo costo, mejor dicho a lo que la gente de afuera los quiera pagar… y  a la hora de ir el hermano campesino a comprar al granero o a cualquier tienda, será que al pedir una rebaja se la dan?… no le rebajan ni 50 pesos  y si no los tiene no puede llevar su producto.   

Pero, así es la realidad de nuestro país, desde nuestro  Jogón seguiremos compartiendo la realidad de nuestra cultura. Jjogoniando ando!!!!!

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L a mujer que un día a lo lejos vi.

Un día cualquiera fue, cuando decidí observar mucho a las personas a mi alrededor, las que pasan y parece que no me ven, o las que pasan  y quieren que las miren y nadie las mira ni por pena. En ese andar  analice a muchas personas, muchos pensamientos, muchos mundos que se cruzan y giran, van  y vuelven. Así inicie el camino de ver más allá de donde pueden ver las personas normalmente. Aquí empezó todo.

Siempre veía a una mujer linda, con la cual no podía hablar más allá de un “hola”. Fue justo el día que menos imaginaba que le pude ver sonreír, de una forma más natural, espontanea, en medio de varias cosas hablamos tal vez de  “uyyy que frio”, o “Qué calor” y hasta  recibí un abrazo, raro que no esperaba, quería más pero, fue el único hasta hoy. Volvamos a ese día, al lugar donde me encontraba, con  los amigos y amigas de siempre, con los que uno podía contar para decirles, te invito a una cerveza, o préstame  lo del almuerzo que ando en la ruina. Con esas amistades contaba para este día. Para hoy si había para el almuerzo, la empanada de media tarde y ya teníamos los planes para la noche; Arepitas y juguito,  caminar lentamente por las calles frías de la querida Bogotá, y al final decir, vamos por unas cervecitas y qué carajo de paso una bailadita,  así fue y así paso. Lo raro y que alegro mucho más el día, no solo a mi si no a todos los demás, fue la presencia de la mujer que, para ese instante fue extraña pero, al final se  convirtió en el centro de atención de todo el grupo, conformado por  diferentes grupos étnicos de varias partes del país, que tratamos de danzar a ritmo de champetas, vallenato, cumbia, salsa, merengue y de todo por qué con un par de cervezas, como buenos colombianos, hacemos de todo perfectamente, especialmente e ridículo, muy común y aceptado en esos lugares e instantes.
Era un ángel, le vi pasar de ser una compañera mas de trabajo, a ser una dama divertida, alegre perfecta, tan perfecta, que pasaba lo que siempre pasa cuando hay un ser así; Los hombres, se vuelven conquistadores, amables, coquetos, señores  que las cervezas elevan y pueden ser, grandes, trabajadores con gran porvenir económico para sostener relaciones y ser  el  hombre ideal para esas elegantes damas, aunque al otro día no tienen ni pal bus de ir al trabajo y deben volver a convivir con su esposa e hijos que la noche anterior no tenían. No importa, yo no he prometido esas cosas y por supuesto esa noche no lo  haría y menos con ella. Eso sí, pase la mayor parte del tiempo observándole y mirando como sonreía y se disfrutaba el instante, con las demás personas que compartimos.
Vale la pena decir, que fue la primera y última vez que compartimos este tipo de instantes, maravillosos de la vida pero, ya llevaba varios días de medio conocerle a lo lejos, en la distancia que la hacía convertirse en lo angelical que después y hasta hoy  sigue siendo.
Un día cualquiera fue…  qué día fue, no lo puedo recordar con claridad, ni menos que mes, tampoco que fecha exacta en el calendario gregoriano o chino. Solo sé que llegué como de costumbre  al lugar de trabajo que a veces  no quería llegar. Después  de este día,  siempre quería llegar temprano y salir de último, y aunque  siempre he odiado los cuadritos y números que nos cuadriculan la vida, a partir de ese día empecé a quererlos y a preocuparme por ellos. Este día conocí a una mujer  de esas  que te parecen lindas, porque sí, y más cuando varios te dicen lo contrario, a ti te gusta más. Ese día la vida del trabajo para mi cambio un poco, o mejr bastante, claro nadie notaría nada, todo el mundo  anda en su egoísta mundo y los demás no importan, en cierta medida, hasta done hay chismes de pasillos que solo causan daño a la sociedad.
La vida continuaba, todos los días de muchas maneras diferentes…
Bueno un día cualquiera fue que la conocí, era una dama rara, pero, muy linda  y  parte mi vida empezó a cambiar, empecé a sentir, mucho miedo, y volvió a mí la timidez de hablarle a una mujer sin sentirme crucificado… pero, quería ir al lugar de trabajo de nuevo. Todos los días, así casi nunca pudiera decir más allá de unos buenos días, muchas gracias, a pesar de que mi mente si volaba muy  lejos y construía un nuevo mundo,  una película donde ella era la protagonista, pero, era tanto el miedo, que aún en mis sueños, no le podía hablar  demasiado. Eso paso ya, son más de  cuatro años y los recuerdos quedan ahí para recordarle a uno que la vida  está compuesta de esas pequeñas cosas, pequeños detalles que día a día construimos o destruimos con nuestro actuar. De ella me  queda el recuerdo de  que era una mujer linda, hermosa, recatada, muy dedicada a su estudio y que al parecer andaba feliz, con su vida  llena de estudio, amigo, música, su familia, sus  amores y desamores. Para mi sigue siendo de otro mundo, un  lugar gigante lleno de colores, donde no hay espacio para equivocaciones,  y hasta para sentarse a discutir por que el sol nos alumbra o por que el viento nos  da frío. Espero volver a verle un día y ojala los motivos para sonreír  sean mayores a las preocupaciones del corazón y a los dolores del alma.
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Jogoniando… ando.

He recorrido el rincón de varias cocinas, en busca de comida, y  he llegado mucho más allá de un plato de comida, incluso saliendo sin comer pero, bien alimentado  en mi pensamiento, en mi espíritu.  Un alimento que hasta hoy día conservo, reflejado  en la paciencia y el conocimiento que me ayuda a seguir reconstruyendo sueños y haciendo una vida más posible para mí  y para quienes están a mi alrededor, para el mundo entero. Solo basto con dejarme seducir con lo que sucede alrededor del jogón. Bueno, y ahora la pregunta que llega a mi cabeza es, ¿Algún día, alguien llegará a una  casa en el campo y saldrá con el estomago vacio?… 



Una vieja sabía, (mi mamá) un día me dijo que cuando asistiera a eventos fuera de casa me hiciera amigo de los porteros y de las mujeres de la cocina; “ Así no tendrás problemas por entrar o salir de los lugares donde estés,  te irá bien con las comidas y aprenderás bastante”. Hoy han pasado más de 20 años desde que me dio ese sabio consejo y de veras que tenía mucha razón, creo que la mitad de lo que sé,  lo aprendí  JOGONIANDO, metiéndome al corazón de las actividades comunitarias, la cocina.

Mi mamá, conocida como “Doña Sixta” en algunos lugares de Piendamó, Cali, Bogotá y otros terrenos que ella recorrió, creo que, si supo lo que es la grandeza de andar Jogoniando, pues toda su vida la paso cocinando en fogones de leña y por ello  me dio sabios consejos, que a veces, no le hice caso, como lo hacemos todos aquellos hijos que iniciamos nuestro camino de rebeldía, contradiciendo a la mamá, al Papá, hermanos, profesores  y finalmente al sistema que nos domina, pero, no nos rendimos.

Desde que tengo uso de razón, o mejor desde que mi cabezota quiere recordar, se que las más grandes enseñanzas las recibí de mi mamá y de la familia alrededor del fogón. Para los indígenas especialmente los Nasa, al fogón se le conoce como Tulpa; Vale aclarar, que cada pueblo, cada cultura le denomina con su propio vocabulario de acuerdo a su realidad, a ese espacio, constituido por dos o tres piedras, donde se prende candela, y se prepara alimentos; Es una costumbre o ejercicio natural de las comunidades para aprender, analizar y construir el mundo a nuestra medida, claro que ya esa medida se nos salió de la mano y por ello lo estamos destruyendo. Pero, aquí estamos jogoniando para recuperar parte de nuestra cultura y mejorar esta existencia, entre todos los que se unan, y aún crean en un mundo realmente posible y justo para todos.
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De concierto en Bolivia

Ciudad del Alto, Bolivia, quizás no es tan recordado el nombre de esta ciudad pero, quienes han llegado a Bolivia,  aquí aterrizaron y empezaron a descender hasta la  ciudad de la  Paz, que es donde generalmente se llega, se hospeda se participa de actividades varias. Majestuosos paisajes se combinan aquí, la ciudad moderna, con sus deficiencias, como todas las demás ciudades del mundo, donde hay  diferentes posiciones económicas  que nos dan o nos quitan privilegios. Muy cerca la gran ciudad, y en la distancia no tan lejana,  se observan las montañas andinas cubiertas en algunos lugares de nieve y que seguramente será lugar de habitad del  famoso cóndor, el ave carroñera más grande del mundo, insignia de  Suramérica.

Ha pasado tanto tiempo que ya he olvidado algunos nombres de lugares que he recorrido pero, recuerdo con mucha claridad cómo eran los sitios, su  gente y  lo que  allí sucedía.  Recordemos.
Es día domingo en Ciudad del alto, con un frío seco que quema la piel y provoca mucha sed, y se sufre del famoso soroche, o mal de altura, es en un barrio popular, al que llegamos, mientras visitábamos algunas comunidades en busca de un lugar adecuado para hacer una proyección audiovisual gratuita para gente , que también merecen  conocer  la otra verdad de los pueblos indígenas-originarios, que hoy día los medios masivos de desinformación desconocen y ocultan a su antojo. Llegamos a un lugar que  parece un desierto, hay casas de barro, con patios grandes limitados por montículos de piedra y barro, muchos niños  corren  atrás de la “movilidad” como se le llama a los autos en esta parte del paneta. Después de un par de llamadas realizadas por el Willy, nos detenemos  y reunimos con varios líderes que nos dan un cálido y fuerte abrazo y sin  habernos visto nunca antes nos llaman hermanos, y nos dicen “Bienvenidos a casa”, como quien recibe a su hijo prodigo. La mala imagen que se alcanza uno a formar desde el vehículo en que vamos mirando, se acaba totalmente con la calidez, sencillez, humildad y grandeza de quienes nos reciben y de inmediato nos hacen una gira por los sitios culturales, emblemáticos de la lucha por la igualdad social de sus comunidades; Un viejo teatro, una emisora de radio, una tienda comunitaria, la plaza de mercado y muchas cosas más que brotan de sus corazones. 
Después de unos eternos pero, agradables  minutos de caminata por caminos y calles de ciudad del Alto,  En compañía de gente, bien gente, Willy y Abel de Bolivia, Damián de  México, Marcelo de  Ecuador, Petrona de Guatemala, y yo desde Colombia, logramos establecer el lugar, y la hora  para el día lunes siguiente, hacer la proyección audiovisual y hablar con la gente de Ciudad del Alto, sobe sus realidades y las realidades nuestras, porque cada país tiene su propia problemática, o tal vez es la misma, el maldito sistema en que vivimos que aplasta y acaba con la cultura, con la vida misma de los pueblos que se resisten a desaparecer  y que para ello nos toca re-aprender cosas, estrategias y mirar nuevas posibilidades de lucha, como  lo es el uso de las herramientas de la tecnologías de la información y la comunicación entre otras tantas. Bueno, pero, antes de marcharnos fuimos invitados a compartir un rato con una serie de actividades culturales preparadas para este día especial de marzo allí disfrutamos de; Presentaciones de danzas  y cantos tradicionales, tomar chicha y cerveza artesanal, comidas y más muchas cosas más que se pueden apreciar en ese momento.
Al final  se baja un telón negro, suena instrumentos, entre andinos y  algunos modernos como la guitarra eléctrica. Se sube el telón  y a mala hora, o tal vez estaba concebido así por los organizadores o por los dioses andinos, o la misma pacha mama, para que apreciáramos el corre corre del inicio de un gran concierto.  Al subir el telón negro, que aumentaba un poco más la intriga de saber qué es lo que se prepara. Se ve correr a un chico  de unos 20 años tal vez, con un par de palillos de esos con los que se toca la batería, este se enreda con un cable y cae de cabeza sobre la batería produciendo un gran estruendo, y a la vez se escucha a la gente gritar algo así como un ahhh pobrecito. Luego de que el músico se repone de la caída, suena una guitarra eléctrica y se escucha un flick back, ensordecedor que hace que se escuche otro coro extraño entre descontento y risa.  Hay gestos varios en los integrantes del grupo, que está conformado por jóvenes de melena larga, gafas  y trajes en su mayoría oscuros y con incrustación de taches y cosas metálicas y varias partes. Se ve la batería antes estropeada,  guitarras eléctricas, organetas y un par de chicas en vestidos cortos muy cortos, sonríen con una mano en la cabeza y otra sobre su cintura esperan a que suene la música, se vuelve  un tanto desesperante los 2 o 3 minutos de espera eterna.  De un momento a otro se escucha una voz que retumba en el lugar, diciendo bienvenidos al gran concierto final y con ustedes el grupo…  suenan los instrumentos y  miro,  seguramente con cara de asombro a los demás compañeros de andanzas, porque de inmediato me dicen a gritos… ¿Qué paso manito, no le gusta esta música…?  Me gusta dije, pero no era lo que esperaba escuchar al iniciar el concierto. 
Como parte de las estrategias para sobrevivir culturalmente y hacer presencia con todas las comunidades, a la vez que con todas las nuevas tendencias musicales, en medio de tanta modernidad, los chicos, que eran argentinos combinaron; Los vestidos   y parte de la instrumentación moderna del rock and roll, la metálica, más otros ritmos norteamericanos y europeos, con los ritmos latinos, como la cumbia colombiana, los corridos norteños, los sanjuanitos, sayas andinas  y  más influencias tradicionales,  creando algo así como la tecno cumbia, y aquí se inicia otra historia de vida alrededor de la música y las bebidas tradicionales y modernas que seguramente en otro espacio JOGONIANDO, les podre contar.